Entre ñoras y melones
A principios del otoño, no hace tantos años, Guardamar olía a ñoras secándose al sol. Hace cien años, un fotógrafo alemán, pasó por la carretera en dirección a Cartagena y no pudo sustraerse a la tentación de salir de coche y fotografiar aquellas mujeres protegidas del sol con un ancho sombrero mientras abrían las ñoras.

Las fotos antiguas son como máquinas del tiempo que nos permiten viajar al pasado. Aquí tenemos una del fotógrafo alemán Otto Wundelich, tomada a finales de los años veinte del siglo pasado en la zona norte del pueblo, cerca de las confluencias de las calles Mayor y Larramendi. A este fotógrafo, en su viaje de Alicante a Cartagena, le llamó la atención las eras llenas de ñoras y de pajares. Lo que la imagen no nos proporciona es el fuerte olor de las ñoras que también le llamaría la atención. Guardamar, en septiembre olía a ñoras y a higos secos. Esos olores que nos evocan el final del verano, ya hace años que han desaparecido.
A principios del siglo XX las ñoras ya constituían uno de los cultivos más importantes y rentables de la huerta de Guardamar. Fueron introducidas a finales del siglo XIX desde las localidades próximas de Orihuela y Santomera donde tenían una mayor tradición pimentonera, aunque en aquella época todavía no eran los cultivos más célebres, pues éstos eran obviamente los muy renombrados melones de Guardamar cuya fama en el siglo XIX traspasó nuestras fronteras. Tal es así que eran esperados con ansiedad incluso en puertos tan lejanos como Glasgow y Londres para aplacar los calores del verano según nos cuenta el político Joaquín Costa. Aquellos melones célebres eran melones de agua o sandías, apreciados en todos los lugares por su tamaño y dulzura. Parece que la calidad de las aguas y la tierra arenosa próxima a la desembocadura eran sus secretos, aunque quizás fuera la genética, porque a mediados del siglo XIX se cultivaba en Murcia un melón de agua denominado “tipo Guardamar”
Tanta fue su fama que el periódico “El nuevo alicantino”, comparó en su edición del 2 de Octubre de 1897 la cabeza de Emilio Castelar con los melones de Guardamar, por el tamaño claro: “la tiene muy gorda como los melones de Guardamar”. Aunque probablemente no se refería al tamaño, sino a su altura como orador
En la revista Alrededor del Mundo publicada el 19/09/1902 se contaba que en la Plaza de la Cebada de Madrid se esperaban con impaciencia la llegada de los melones de Guardamar que eran característicos por su tamaño de hasta doce kilos de peso.
En el diario El Alacrán de Orihuela, del 4 de Noviembre de 1.890, se llega a afirmar: “Pa mentiras Nueva York, Pa melones Guardamar”
Incluso el dramaturgo romántico. Manuel Bretón de los Herreros, en su comedia “Memorias de Juan García, representada por primera vez en el Teatro del Príncipe el día 16 de Septiembre de 1848 hace una alusión a los célebres melones:
Viniendo á Madrid
No habia necesidad....
Todo lo que allí se encuentra
Es antiguo, ó provincial....
No era cosa de traerte
Melones de Guardamar
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Comentarios (1)
- José Joaquín Mora Escarpa15 de octubre de 2026 a las 17:45
Un artículo entrañable, con su estilo riguroso y ameno, al que nos tiene acostumbrados
