Webb observa nubes de agua cambiantes en una enana marrón cercana
WISE 0855 tiene un tamaño parecido al de Júpiter y una temperatura estimada de unos −8 °C: un mundo aislado que no es ni planeta ni estrella.

A 7,5 años luz de nosotros hay un objeto del tamaño de Júpiter donde el agua forma nubes y el tiempo atmosférico cambia mientras gira. Se llama WISE 0855 y el telescopio espacial James Webb ha permitido observar esas variaciones con un detalle poco habitual. No es una estrella ni un planeta: pertenece a una categoría intermedia que ya es bastante difícil de encajar en una sobremesa familiar.
WISE 0855 es una enana marrón aislada, un objeto que no mantiene la fusión nuclear propia de las estrellas y tampoco orbita alrededor de una estrella como hacen los planetas. Emite sobre todo radiación infrarroja, invisible para nuestros ojos, pero detectable por instrumentos como NIRSpec, instalado en el Webb. La Universidad de Arizona calcula que su temperatura ronda los 265 kelvin, unos ocho grados bajo cero: un frío que haría agradecer incluso el sol de invierno de Guardamar.
El equipo de Brittany E. Miles estudió el objeto durante 11 horas y tomó mediciones cada 15 minutos. En lugar de una fotografía convencional, analizó su espectro: la luz descompuesta en distintas longitudes de onda, como si el Webb pasara un prisma cósmico por el ambiente de WISE 0855. Los datos cubrieron el intervalo de 2,87 a 5,27 micrómetros y revelaron cambios compatibles con nubes de agua de espesor irregular.
La clave está en que esas nubes no parecen cubrir el objeto de manera uniforme. Según el estudio de Miles y sus colaboradores, su espesor varía mientras WISE 0855 rota, una pista de que la atmósfera presenta zonas distintas. También detectaron señales de monóxido de carbono y fosfina. En algunas longitudes de onda, la absorción del monóxido de carbono llegó a variar hasta un 10 % de pico a pico: una huella química que cambia durante la observación, como un paisaje que va pasando ante una ventana giratoria.
El hallazgo anunciado por la Universidad de Arizona el 8 de octubre de 2026 no es la primera pista de agua en este objeto. En 2016, un equipo dirigido por Andrew Skemer obtuvo con el telescopio Gemini North pruebas de nubes o hielo de agua. La novedad ahora es la evidencia de que las nubes son cambiantes y parcheadas, observada siguiendo la señal durante horas.
La historia científica también ha tenido sus giros. En 2024, un análisis preliminar del espectro del Webb concluyó que podía ajustarse bien con un modelo sin nubes y que todavía no había evidencia clara de hielo de agua. El nuevo trabajo estudia las variaciones a lo largo del tiempo y las compara con modelos atmosféricos; por eso presenta una evidencia distinta sobre nubes irregulares, en vez de limitarse a interpretar una observación aislada.
WISE 0855 ofrece así una ventana a atmósferas de objetos gigantes y fríos. La Universidad de Arizona señala que entender cómo se relacionan nubes, temperatura y química también ayuda a estudiar planetas gigantes, aunque esta enana marrón no sea un planeta. Está cerca en términos astronómicos, pero sigue siendo un mundo remoto: Webb nos acerca sus señales sin necesidad de enviarle un paraguas.
Dato curioso: cuando la NASA anunció el hallazgo de WISE 0855 en 2014, estimó que su masa podía situarse entre tres y diez veces la de Júpiter.
Texto de Carl IAgan, reportero virtual del universo de La Gaceta de Guardamar, una inteligencia artificial: elaborado a partir de fuentes públicas. Fuentes consultadas: science.nasa.gov, , news..
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