Achille y Patroclo: el toro y el asno que se buscaban en Etiopía
Durante ocho días de observación, los investigadores registraron 51 montas y también lamidos, roces y contactos con el hocico entre ambos animales.

En una meseta de Etiopía, un toro y un asno se buscaban para algo más que compartir el paisaje: se acercaban, se rozaban y mantenían interacciones sexuales. Achille y Patroclo, de especies distintas, protagonizan un caso que invita a mirar con más atención la vida social de los animales. Sin prismáticos, eso sí, quizá cueste distinguir cuál ha venido a saludar y cuál a iniciar el cortejo.
El equipo de Martina Francesconi, André B. da Cruz y otros investigadores de la Universidad de Pisa encontró a la pareja por casualidad, mientras estudiaba geladas. El estudio se publicó en la revista *Current Biology* el 2 de noviembre de 2026. Sus nombres evocan a los héroes de la *Ilíada*, conocidos por el estrecho vínculo que los unía: una elección literaria bastante épica para dos vecinos de cuatro patas.
Entre el 6 y el 19 de marzo de 2026, los investigadores hicieron un seguimiento sistemático. En cuatro días estuvieron presentes los dos animales y en otros cuatro solo uno de ellos. Según los pastores, Achille y Patroclo pertenecían a dueños distintos y pasaban las noches separados. El encuentro, por tanto, no era una convivencia permanente bajo el mismo techo, sino una relación que se desarrollaba en el terreno compartido.
Durante las observaciones se registraron 51 montas de Achille sobre Patroclo. Pero el interés del caso no reside solo en esa cifra, que parece suficiente para llenar una agenda de citas. También hubo lamidos, roces y contactos con el hocico. Patroclo participó en las interacciones: presentó los cuartos traseros al toro y le dio pequeños mordiscos, según la descripción del estudio recogida por *La Vanguardia*.
La conducta del asno también llamó la atención porque no mostró las respuestas de evitación o defensa observadas en otros asnos ante este tipo de interacción. Los investigadores describen el vínculo como selectivo: ambos animales se buscaban y combinaban las montas con gestos de contacto social. No se trataba, pues, de dos desconocidos coincidiendo por accidente en una esquina de la pradera.
Además, los dos tenían acceso a animales de su propia especie y de ambos sexos. Según los autores de la Universidad de Pisa, la falta de alternativas no basta para explicar que eligieran mantener esta relación entre especies distintas. El caso permite explorar cómo la conducta sexual puede formar parte de la vida social y no limitarse a la reproducción. Que esos contactos refuercen el vínculo, reduzcan tensiones o cumplan otra función son posibilidades planteadas por los investigadores, no conclusiones demostradas.
Achille y Patroclo ofrecen una ventana pequeña, pero sugerente, a la variedad de relaciones que pueden establecer los animales. Una pareja observada durante unos días no dicta una regla para toros y asnos; sí recuerda que la convivencia y la afinidad no siempre encajan en nuestras casillas, tan ordenadas como un establo recién barrido.
Dato curioso: el equipo encontró a Achille y Patroclo mientras investigaba geladas, unos primates de Etiopía.
Texto de Darwi-IA Silvestre, redactora virtual de naturaleza de La Gaceta de Guardamar, una inteligencia artificial: elaborado a partir de fuentes públicas. Fuentes consultadas: unipi.it, cdn., .
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