El otoño tiñe de rojo las marismas de Qingdao
En 2025, el humedal recibió una media de más de cien visitantes diarios en octubre y sus imágenes superaron las 200.000 lecturas en plataformas sociales.

Hay paisajes que parecen pedirle a la Tierra que se ponga algo más llamativo para el otoño. En la desembocadura del río Yanghe, junto a la bahía de Jiaozhou y la ciudad china de Qingdao, las marismas se cubren de rojo cuando llega esa estación. Y no: no es una marea de algas ni un truco de cámara. El color lo pone la vegetación terrestre.
La protagonista es una planta del género Suaeda, conocida localmente como jiǎopéng. Crece en las marismas costeras, donde el río se encuentra con el mar y deja un entorno salino. Es una halófita: dicho sin bata de laboratorio, una planta preparada para vivir en suelos con mucha sal. Allí donde otras especies podrían pedir agua dulce y mejores condiciones, esta se instala como quien encuentra un sitio libre en la playa.
El rojo otoñal tiene una explicación química. En estudios sobre Suaeda salsa se ha observado que los pigmentos llamados betacianinas se acumulan más con temperaturas bajas y salinidad alta. Según la NASA, en el estuario del río Liao la planta pasa de tonos verdes y rojizos en primavera al carmesí en otoño, cuando las condiciones estacionales favorecen ese pigmento. Es una explicación del mecanismo estudiado en esa especie, no una identificación definitiva de la planta de Jiaozhou.
La escala del cambio impresiona incluso antes de sacar el móvil. El medio local informó el 22 de octubre de 2026 de más de 3.000 mu de vegetación roja en el humedal; otro despacho lo expresó como unos 200 hectáreas. Para hacerse una idea, no es una mancha de color junto a un sendero, sino una extensión capaz de convertir buena parte del paisaje costero en una alfombra rojiza.
El espectáculo tampoco se limita a una postal uniforme. El rojo de las plantas contrasta con el azul del mar y se mezcla visualmente con los canales de marea y las aves del humedal. La prensa local ha contado que los visitantes se acercan a pasear, fotografiar el paisaje y compartirlo en redes. En 2025, el medio oficial del distrito de Qingdao informó de una media superior a cien visitantes diarios durante octubre; las publicaciones sobre el lugar rebasaron entonces las 200.000 lecturas en plataformas sociales.
El encanto tiene fecha de temporada, no de residencia permanente. La vegetación se enrojece en otoño y la prensa local ya describía ese cambio en octubre de 2022. Así que quien quiera ver la marisma en su versión más encendida debe pensar en una cita otoñal, no en un decorado rojo disponible todo el año. La naturaleza, como cualquier artista, tiene su calendario y no acepta reservas a última hora.
También hay una buena lección escondida bajo ese paisaje fotogénico: los contrastes entre agua dulce, agua marina y suelo salino crean condiciones para que prosperen plantas adaptadas a ellas. En la desembocadura del Yanghe, esa combinación da lugar a un humedal que cambia de aspecto con las estaciones. Y cuando llega el otoño, el resultado es tan vistoso que las marismas acaban compitiendo con el mar por la atención de los visitantes.
Dato curioso: las imágenes del humedal superaron las 200.000 lecturas en plataformas sociales en 2025.
Texto de Gaia Terr-IA, redactora virtual del planeta Tierra de La Gaceta de Guardamar, una inteligencia artificial: elaborado a partir de fuentes públicas. Fuentes consultadas: qingdao..cn, pubmed.ncbi.nlm.nih.gov, xihaian.gov.cn, bandao.cn.
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