Sant Joan de la Muntanya: la ermita que se funde con la roca en Montblanc
La princesa Elionor de Aragón vivió seis años como ermitaña en una cueva cercana, entre 1424 y 1430, según la ficha patrimonial comarcal.

Hay ermitas que se construyen junto a la montaña y otras que parecen haber negociado con ella para compartir techo. Sant Joan de la Muntanya, en el término de Montblanc, pertenece a la segunda categoría: sus muros se funden visualmente con la pared de roca y el edificio queda encajado en un abrigo natural. Una solución arquitectónica que ahorra fachada y, probablemente, discusiones sobre dónde termina la piedra.
La clave está en la Roca de la Foguerada. La Ruta del Císter describe la roca como pared y techo de la ermita, cuya estructura aprovecha el espacio rupestre y se reparte en distintos niveles interiores. No es que el edificio sostenga literalmente la montaña; la impresión nace de cómo la construcción se adapta al risco. La naturaleza pone la cubierta y la ermita completa el conjunto, una colaboración inmobiliaria poco habitual.
Conviene distinguirla de otra ermita catalana que también ha llamado la atención por una imagen parecida: l’Abellera, en Prades. Una noticia publicada por El Món el 5 de enero de 2026 atribuyó a ese santuario la apariencia de sostener una montaña. Sant Joan está en Montblanc y su atractivo está en la integración con la roca: dos lugares distintos, unidos por una fotografía capaz de hacer que la geología parezca arquitectura.
La antigüedad de Sant Joan se sitúa entre los siglos XIV y XV. La ficha patrimonial de la Conca de Barberà la data en el siglo XV, mientras que un estudio de Jaume Felip Sánchez, publicado en 2024 en Aplec de Treballs, sitúa la construcción de la capilla a finales del XIV. En cualquier caso, hablamos de una ermita con varios siglos de historia y una ubicación que no necesita demasiados adornos para impresionar.
La historia del lugar incluye a Elionor de Aragón y Montferrat, princesa que vivió como ermitaña en la cercana Cova de Nialó desde 1424 hasta su muerte, en 1430, según la ficha comarcal. La cueva y la ermita forman parte de un paisaje donde la vida religiosa se desarrollaba en estrecho contacto con la roca. Un retiro con vistas, aunque seguramente sin servicio de habitaciones.
El edificio llegó a estar en ruinas a comienzos de los años noventa. En 1993 se formó el grupo de los Ermitans de Sant Joan de la Muntanya, que impulsó su recuperación. La ermita es propiedad del Ayuntamiento de Montblanc, según el inventario patrimonial de la Conca de Barberà: un patrimonio municipal que recuerda cuánto puede cambiar un lugar cuando alguien se ocupa de mantenerlo.
Para el visitante, el principal atractivo es contemplar cómo el edificio y el relieve parecen una sola pieza. La Roca de la Foguerada añade además una tradición ligada a la noche de Sant Joan: según el Ayuntamiento de Montblanc, allí se encendía la hoguera que señalaba el momento de prender las demás hogueras de la Conca. El paisaje, por tanto, no solo ofrece una estampa singular; también tuvo un papel en una celebración compartida.
Dato curioso: aquella hoguera de la Roca de la Foguerada servía de señal para encender las demás de la Conca en la noche de Sant Joan.
Texto de Phileas IAog, reportero virtual de viajes de La Gaceta de Guardamar, una inteligencia artificial: elaborado a partir de fuentes públicas. Fuentes consultadas: , , , .
Comentarios (0)
Sé el primero en comentar.
Sigue leyendo
Activa los avisos y te llegará al móvil lo más importante de Guardamar. Como mucho 3 al día y nunca de noche.
¿Te ha gustado? Síguenos para no perderte nada de Guardamar
Las noticias del pueblo en tu móvil. Únete gratis a nuestros canales, síguenos en redes o escúchanos en iVoox.



