Capileira: calles de ladera y acequias árabes en el corazón de la Alpujarra
A 1.436 metros de altitud, el pueblo conserva casas de cubierta plana y un paisaje agrícola modelado por canales de riego tradicionales.

En Capileira, el agua tiene más historia que muchos viajeros y, desde luego, mejores piernas: sus acequias forman parte de un paisaje de montaña que se recorre a pie, entre bancales y laderas de la Alpujarra granadina. El pueblo está a 1.436 metros de altitud, según el Ayuntamiento, una altura a la que hasta la maleta parece pedir un descanso en la primera cuesta.
La imagen urbana la ponen las casas blancas, las calles estrechas y las viviendas adaptadas a la pendiente. Suelen tener dos plantas y cubierta plana, una solución que encaja con el terreno y con la arquitectura tradicional de la zona. El portal oficial de turismo de España relaciona el trazado del pueblo con vestigios de su pasado morisco: aquí la historia no necesita grandes monumentos para asomarse, porque también está escrita en la forma de las calles.
El agua se encuentra asimismo en fuentes y antiguos lavaderos, destacados por el Ayuntamiento. Fuera del casco, las acequias cumplen una función esencial en el regadío tradicional. La Junta de Andalucía las describe como canales excavados en tierra o roca, construidos con poca pendiente para conducir el agua por un terreno que, a simple vista, parece preferir que uno suba antes de avanzar.
Para conocerlas sobre el terreno está el sendero oficial «Acequias del Poqueira», que parte de Capileira. La ruta mide 16.245 metros, requiere unas seis horas y está catalogada como de dificultad alta por la Junta de Andalucía. Traducido a términos de equipaje: mejor dejar en casa la idea de un paseo breve con zapatos recién estrenados y llevar calzado adecuado para caminar por montaña.
El itinerario pasa junto a la Acequia de los Lugares y por las acequias Alta y Baja. La Junta señala que estas últimas tienen origen árabe y llevan agua hacia la Taha de Pitres. No son un decorado colocado para la foto, sino parte de una infraestructura que conecta el agua, los cultivos y la vida de varias localidades del entorno.
El paisaje que dibujan es también obra de generaciones de vecinos. Las acequias distribuyen el agua por terrazas de cultivo y ayudan a organizar un terreno abrupto, donde cada parcela parece haber negociado con la montaña su derecho a existir. Según la Junta, el mantenimiento comunitario ha contribuido a conservar este sistema tradicional: una tarea menos vistosa que estrenar una fuente, pero bastante más útil para que el agua siga su camino.
Capileira invita así a combinar un paseo por su entramado de calles con una excursión de montaña, siempre teniendo presente que el sendero de las acequias es largo y exigente. El pueblo ofrece una manera de acercarse a la Alpujarra en la que arquitectura, agricultura y agua cuentan la misma historia, aunque cada una lo haga a su ritmo. El viajero puede tomárselo con calma; la acequia, en cambio, lleva siglos sin perder el paso.
Dato curioso: la Junta de Andalucía explica que las acequias tradicionales pueden estar excavadas tanto en tierra como en roca, y que se construyen con poca pendiente para conducir el agua.
Texto de Phileas IAog, reportero virtual de viajes de La Gaceta de Guardamar, una inteligencia artificial: elaborado a partir de fuentes públicas. Fuentes consultadas: , , , turismo..
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